jueves, 28 de noviembre de 2019

no quiero verme obligada a jugar al fútbol

ese dilema.
las mujeres tenemos un dilema más.
quiero decir que tenemos muchísimos pero algunos están apareciendo con la anhelada igualdad.
el mundo ha sido demasiado tiempo masculinodominado para que haya quedado algún espacio público sin la impronta del macho humano.
todo, absolutamente todo se ha hecho a la imagen y semejanza del hombre.

pero los hombres y las mujeres no somos iguales.
somos casi opuestos a fuer de complementarios, de tal manera que las funciones quedaron repartidas por la imparcial biología para que la especie en su conjunto poseyera instrumentos de supervivencia y reproducción pero nunca la biología pensó en jerarquizarlos.

ser mujer no es mejor ni peor que ser hombre, es ser diferente.

ahora que las mujeres hemos conseguido pintar algo en el mundo, nos las tenemos que arreglar con un mundo absolutamente masculinizado.

voy a contar una anécdota que será con toda seguridad más elocuente que yo.
discuto con un médico de la consulta contigua a la mía sobre las mujeres en el fútbol.

él se declara fan incondicional de las mujeres, cree en nosotras y en nuestra valía, le apasiona (sic) la gimnasia rítmica, pero en el fútbol no damos la talla.

-oye, te lo digo como lo siento, no...no hacéis un juego bonito.

yo creo que los hombres diseñaron los deportes a su mayor gloria, es decir, de la forma en que quedaran más patentes las características viriles que todos poseen en mayor o menor medida, y los vencedores tienen, por lógica, que ser los que las posean en mayor grado o las sepan utilizar mejor.

es un juego hecho a medida de los hombres, ¿qué hacemos las mujeres, qué hacen las chicas intentando emularlos? pues dar una imagen pálida de lo que consiguen los tíos.

un ejemplo para tontos. el día que compitamos, como hacen ellos, en ver quién mea más lejos. pues lo tenemos mal para ganar, la verdad.

la igualdad no nos va a dar la igualdad.

la igualdad nos la dará la diferencia. 

claro que muchas actividades, juegos o deportes se podrán compartir pero no es necesario que eso pase.

lo que yo quiero que pase es que se me deje desarrollar tanto como mis posibilidades personales lo permitan, que no se me discrimine, que se me dé la importancia que tengo en tanto que ser humano, que encuentre ejemplos y retos en aquello de lo que mi biología, mi fisiología y mi anatomía me hayan pertrechado.

quiero ser lo que soy.

necesito libertad real para llegar a 100 o a 1000, no quiero las marcas alcanzadas por otros jugadores porque no quiero competir en condiciones desiguales.

en una competición finalista, de las de alcanzar pronto el final, ganaría seguramente un hombre. en una de las de adquirir riqueza durante el trayecto ganaría una mujer.

y no pasa nada. únicamente, no quiero que me obliguen a jugar al fútbol.



























todo esfuerzo inútil conduce a la melancolía.*

donde mejor canta un pájaro es en la rama de su árbol genealógico.**

* de ortega

**de jodorowsky

miércoles, 13 de noviembre de 2019

pedro y pablo

la cosa está que arde. el pobre corazón de las y los españoles no puede con tanta emoción.

el domingo tuvimos unos resultados electorales que dejaron desconcertados a toda diosa.

vox subiendo de manera importante,
psoe bajando discretamente,
podemos no fue tan discreto en su caída pero tampoco debacle,
más país hizo lo que pudo pero pinchó en su debut,
el pp se dejó aupar por la marea 25 escaños, q no está nada mal,
los indepes aguantaron el tipo en una cataluña en llamas,
el bloque, teruel! homérico,
los vascos de derechas y de izquierdas subieron y...
ciudadanos se la dió bien dada.

y a los dos días, dos, pedro y pablo se abrazan porque ya tienen confianza el uno en el otro y, pelillos a la mar, habemus pacto.

vaya por delante que yo he respirado aliviada, e incluso más que eso, ilusionada por la perspectiva de un gobierno de izquierdas.

¿qué lo hizo posible?
nada más conocer la noticia ayer imaginé el escenario de un psoe con sus esperanzas de subidón electoral frustradas y en estado de perplejidad.

los barones sociolistos, últimamente callados, empezaban a afilar los colmillos para saltar, algo artrósicos, es cierto, sobre el equipo de sánchez y manejar los hilos de la economía española, que es lo que los mueve.
así que sánchez y su consejero redondo, se llama así, que tampoco son idiotas, viéndola venir se adelantaron en la acción.

a ver, los barones son vejetes ya, como su propio nombre indica, y la acción rápida... no, de forma que debieron decidir que cuando el pp se brindara a compartir gobierno con el psoe, en un par de semanas o de meses, ellos atenazarían a pedro para que aceptara.

casado, que no es vejete pero lo parece estaba relamiéndose aún por haberse sorpassado a sí mismo el día 10 y él y los suyos querían disfrutar un poco, joder.
sólo cayetana que es loba esteparia se sentía inquieta sin acción.

llegaron tarde unos, otros y otra, porque pedro y pablo decidieron salvarse a sí mismos, y a redondo.

todo el mundo se pregunta qué ha cambiado entre el 9 de noviembre y el 11.
pues... nada menos que 52 escaños de ultraderecha, la bofetada que se han dado ambas izquierdas, y un chaval listo que no quería acabar sus días de consejero en la calle, sin intentar su truco maestro. 

pedro y pablo se dieron el sí tomando un café en la moncloa sin preguntarse nada, porque no había tiempo.

las segundas de a bordo tomaron las riendas y completaron el acuerdo sin verse siquiera, por teléfono. lógico, lo tenían todo más que hablado, y bobadas como la vicepresidencia del gobierno para iglesias no va tan lejos si hay otras dos controladas por el psoe. por parte de podemos, pues se pensaron mejor lo de que las carteras eran la caseta del perro y han empezado a ver que también pueden ser interesantes.

¿todo esto irá a algún sitio? no sabemos, pero está el mundo actualmente como para hacer previsiones.

me encanta la política, está formada por los ingredientes más apasionantes de la vida, el poder, la inteligencia, la ambición, la audacia... ah y aquello del bienestar de la gente y tal.








sábado, 9 de noviembre de 2019

phoenix/joker/EMOCIÓN

no sé nada de los joker que en el mundo han sido.

ni el mítico header ni nicholson ni otros ya que no he visto ninguno en mi vida, pero esta vez tenía que verlo porque joaquim phoenix no me ha decepcionado nunca. y no sólo porque sea un buen actor sino por la elección que hace de sus personajes.

también es verdad que no me he visto todas sus pelis, pero con la muestra que tengo me vale para sostener la opinión de que es un tipo comprometido con su tiempo.
un actor o actriz de los años 20 tenía que permanecer soltero/a y llevar una vida mítica porque en eso se basaba el recién aparecido fenómeno de feria que era el cine. los y las de ahora lo que representan es la brutal desnudez de las cosas, y phoenix esto lo borda.

el ambiente de gotham debe de ser conocido por todo el mundo menos por mí, así que no me entretengo en describir esa ciudad, ese ambiente, pero diré que es desesperanzado.

no voy a contar nada de la peli, voy a decir cuatro cosas sobre la peli.

me recordó a taxi driver pero en versión de 2019, más descarnamiento pero menos sorpresa. la peli del año 77 mostraba un inicio de descomposición social que pasaba por la barbaridad de un tipo que se interpela a sí mismo o de una prostituta adolescente. nos dejó  todos muy con la mosca detrás de la oreja pero seguimos intentando mantener la esperanza y el optimismo.

con V de vendetta, 2006, lo de mantener el tipo se iba haciendo más difícil. pero abría la puerta al anarquismo, la gente estaba cabreada y la peli proponía a un tipo que se carga el establishment a bombazos.
yo salí contenta de la peli, la verdad.

esto de ahora, este joker de phoenix, no deja títere con cabeza. no hay salidas, no hay enmiendas, pero muestra que nos sigue quedando eso cuya importancia a los seres humanos se nos niega permanentemente y sin embargo es lo que nos conduce en todas nuestras acciones, LA EMOCIÓN.

la película está llena de emoción.

tanta, que nos identificamos con un tipo execrable, sucio, feo, patético, injusto, psicópata y cruel, pero lo queremos PORQUE SUFRE.

mientras estaba en el cine y en alguna escena de extrema dureza le susurré a mi acompañante: ¿por qué estamos viendo esto? en realidad las entradas las había sacado yo y ella era inocente de todo punto de la elección de la película. con esto quiero decir que no la recomiendo, es lenta, insufrible en los frecuentes accesos de risa del protagonista, fea en lo estético y en lo moral.
vamos, que no la recomiendo.


pero si eres de ésas o ésos que simplemente no pueden dejar pasar la oportunidad de arrancarse un anclaje más de la inocencia que nos sujeta al abismo, entonces ves algo que no te vas a quitar fácilmente de la cabeza.

vas a seguir junto a ese monstruo que sufre porque no hay nadie tan humano. 

me encanta el aspecto de phoenix, su delgadez extrema es perfecta porque la delgadez extrema nos suelta, nos eleva, nos permite fluir por derroteros imprevistos, nos desata del mundo de los gorditos felices, deja al descubierto lo que llevamos dentro.

igual que me pareció muy apropiado el aspecto de robert de niro, muy bien en su papel de cabronazo satisfecho.
su sobrepeso lo retrata más que sus diálogos.

en fin, yo lo veo así.

sábado, 2 de noviembre de 2019

portarse como adultos (adults in the room)

si vas a ver la película PORTARSE COMO ADULTOS es que eres de izquierdas, porque sólo la gente de izquierdas quiere recordar una vez tras otra sus fracasos. quizá si tuviésemos algún éxito que celebrar acabaríamos con la citada actitud masoquista, pero no es el caso.
en cambio, la gente de derechas no tiene interés alguno en rememorar lo que a todas luces representa un logro, otra vuelta de tuerca más en la explotación de los seres humanos. ¿mala conciencia? nos gustaría pensar que sí, pero me temo que sea que no. la derecha observa cuidadosamente el principio de que el que puede la hace, así que no ve motivos para felicitarse ni tampoco para los remordimientos.

pasemos al film.
antes de nada quiero presentar mis respetos a directores de cine como el de esta película, costa gavras, o al infatigable ken loach. gente como ellos no deberían desaparecer nunca.

la historia, muy reciente, y vívida en la memoria del espectador con toda seguridad, cuenta con detalle los cerca de 6 meses transcurridos entre el triunfo electoral de syriza, partido radical de izquierdas, (a cualquier cosa llaman radical en estos tiempos), y la dimisión del carismático ministro de finanzas (podríamos decir de economía pero para qué vamos a engañarnos, era cuestión pura y dura de finanzas ), varoufakis, provocada por la rendición de tsipras, jefe de su gobierno, ante la unión europea, mejor dicho, ante la troika, el banco europeo y el alemán schäuble.

esta película no nos descubre nada nuevo, (la gente como yo vivimos día a día el desarrollo de los acontecimientos), nos muestra la angustiosa situación en que los hombres de negro noreuropeos querían sumir a la antigua y hermosa patria griega.


entonces ya sabíamos que la UE era la europa de los mercaderes (anguita dixit), así es que sabíamos que esos señores de negro no iban a permitir bajo ningún concepto que se les colase un comunista en la fiesta.

lo que ocurre durante toda la película es el relato de varoufakis, no hay por qué creerse todo pero yo me lo creo porque resulta que han pasado muy pocos años y todo concuerda con mis recuerdos.

en cualquier caso, los entresijos del funcionamiento de las organizaciones europeas aparece feo en grado sumo, su ferocidad, su chulería, la cobardía de los miembros más débiles, siempre dispuestos a asestar otro golpe al caído en desgracia, la crueldad y la indiferencia ante argumentos de humanitarismo, de colaboración, o simplemente de justicia de los más fuertes, realmente revuelve las tripas.

esto es la unión europea, pero la verdadera desgracia es que lo mismo ocurre en el resto de foros sociales.
donde hay hombres ocurre. 

¿hay que decir estas cosas?¿es justo hacerlo? ¿es prudente?


varoufakis y lagarde en aquellos días del grexit
*según parece fue lagarde la que ante el comportamiento pueril y terrible de aquellos hombres tan poderosos murmuró: aquí hacen falta adultos

ni idea pero algún día habrá que hacerlo. algún día habrá que pedir a esos machos alfa belicosos y crueles que han destrozado un planeta a costa de maldad e injusticia, y que sólo han podido hacerlo después de expulsar a las mujeres de los espacios públicos, de los órganos de decisión, que nos devuelvan, digo, lo que cogieron, la solidaridad, la inteligencia, la estructura social y la familiar, y el amor y la compasión, y la alegría y el sosiego.

y la prueba de que lo hubo y lo destruyeron es la pervivencia de algunos puñados de hombres buenos.

lunes, 14 de octubre de 2019

el asesinato de mujeres quedó normativizado

Hammurabi promulgó en el 1792 ac, un código en el que se plasmaron una serie de medidas legislativas y leyes que establecían el orden y la convivencia en Babilonia.
como podemos suponer, en cuanto a las mujeres, quedaba patente la dependencia de éstas de los hombres. lo que resulta novedoso y más interesante es que en dicho código se establecen pérdidas de derechos de que antes gozaban. es decir, este código quita derechos a las mujeres. y lo que se quita es que ya estaba.

esta es la primera cosa que me llamó la atención. las mujeres no hemos ido mejorando a través de los siglos. de hecho, si comparamos con el principio de las sociedades humanas, aún estamos por debajo en poder.

durante los siglos de la Grecia clásica, momento de la más alta expresión de justicia y democracia de la antigüedad, las mujeres aún temblaban de indignación..

y tanto era así que el poder masculino empleó todos sus recursos en que pareciera normal lo que no lo era.
así, los divinos dramaturgos del siglo V a.c., esquilo, sófocles y eurípides, por orden de intervención, se pusieron a la tarea de normativizar la sumisión femenina. 

normativizar algo consiste en hacerlo normal. por ejemplo, en la actualidad está normativizada la violencia, es decir, sólo la puede ejercer quien está designado por el estado para hacerlo.

se puede normativizar cualquier cosa, y la prueba irrefutable de que las mujeres ni estaban contentas ni se habían acostumbrado a su estatus de inferioridad, es que los tres tenores, sirviendo con entusiasmo al poder, se pusieron manos a la obra para hacer normal lo que nunca lo había sido.

un ejemplo paradigmático es la obra La Orestíada, de Eurípides. su trama consiste en la venganza del joven orestes que acaba de asesinar a su madre. quedaos con esto, porque esto es lo que se juzga.

la razón estriba en que ella había matado a su esposo y padre del jovenzuelo, porque éste la había engañado haciéndola enviarle a su pequeña ifigenia para sacrificarla, y tener así suerte en la guerra.
pero la verdad es que eso es lo de menos.

lo de más es que un hijo levantaba el puñal contra su madre, y eso era normativizar el asesinato de una madre.

el caso pasa a juicio.

(la pintura muestra a las erinias o furias reprochando a orestes el asesinato de su madre.)



de parte de clitemnestra, y explicando el derecho de una madre a matar al asesino de su hija, las erinias, diosas primordiales, anteriores a los dioses olímplicos, con sus atuendos de serpientes, fuego, alas y lágrimas de sangre claman por el derecho de ella a su venganza, y por su horror ante el atrevimiento del joven de levantarle criminalmente la mano.

pero la cosa se pone imponente cuando del lado de orestes argumenta atenea, hija de zeus de cuya cabeza nació, es decir, nació de varón sin intervención de mujer.
los dioses del nuevo régimen absuelven a orestes.
las erinias se revuelven de horror y regresan al submundo de donde proceden, al ser hijas de Gea y Caos.

con esta obra queda normativizado el asesinato de mujeres a manos de aquellos que de ellas han nacido.

nada hay de natural en el sometimiento de las mujeres.

martes, 8 de octubre de 2019

crítica de Mientras dure la guerra

mientras 
dure 
la 
guerra

la última película de amenábar




cuando me enteré de este rodaje me pregunté si el director era consciente del lío en que se metía.
para empezar, unamuno era un tipo antipático, engreído y desaforado que, como tantos intelectuales, creen que las cosas pasan en el mundo para irritarlos precisamente a ellos.
este ensimismamiento los lleva a anteponer su ego a cualquier otra consideración.

ilustra esto que digo una escena de la peli en que don miguel está hablando por teléfono supuestamente con algún miembro del gobierno republicano o personaje importante, cuando grita:

yo no he traicionado a la república, la república me ha traicionado a mí.

¿se puede ser más egocéntrico? pero es que además el filósofo había ayudado al golpe económicamente y lo había apoyado. formal e institucionalmente.
vaya, para ser un tío tan listo no lo vió venir.

toda la gente de izquierdas de españa se sabe la anécdota del 

venceréis pero no convenceréis. venceréis porque tenéis la fuerza bruta...

la vanidad del personaje puede compararse a su ingenuidad, que no a su inocencia. inocente no lo fue nunca. 

y hay que reconocer que así lo muestra amenábar, y hay que ser valiente para hacerlo, pero es conveniente que las heroicidades sean imprescindibles, y no estoy segura de que esta película lo sea.

así entro en la crítica sucinta de la obra cinematográfica. si tengo que resumir diría que aburre un poco, carece de ritmo, nos muestra escena tras escena sin que ello suponga una progresión en la historia. y pasa esto porque toda la película espera impaciente el enfrentamiento del filósofo con el militarote millán astray.

lo interpreta eduard fernández y lo hace muy bien, lo que pasa es que es un personaje que hace gracia, que es gracioso, vamos. y como personifica al villano, queda raro.

lo han atrezado como a un esperpento, al menos en la acepción que al vocablo le daba mi madre, estrafalario, astroso... y no dudo de que el tipo fuera realmente así, pero en la película resulta excesivo. las obras de arte deben traicionar a la realidad lo que haga falta para conseguir que representen exactamente lo que el director pretende mostrarnos. si los hechos son ciertos, bien. si no lo son, bien, también.
claro que estamos hablando de la guerra civil que en españa aún no ha terminado y no puede uno arriesgarse a que le dé una bala perdida.  

¿no bastaba con que fuera tuerto, cojo y manco?

mientras esperamos el tierno momento en que un intelectual de renombre mundial reivindica al bando republicano, se nos sazona la escena con momentos de tal vileza del protagonista que llega a provocar asco y vergüenza: no defiende a sus amigos, niega ayuda a una viuda que se lo suplica, pretende no enterarse de nada...

al llegar el clímax, no sé si los mismos protagonistas del film se han contagiado del estado anímico que han provocado, el caso es que la escena culminante es floja, escasa, titubeante... da igual, el espectador de izquierdas siente aversión por el tipo y el de derechas lo ha sentido desde el principio.

así que debo preguntarme qué ha pretendido el afamado director de películas al rodar ésta.

no es un relato equidistante de los dos bandos, nada lo puede ser, pero quizá amenábar ha pensado que hacía un favor a la causa progresista al mostrarnos a un tipo consagrado que aún habiendo apoyado a un bando, queda aterrorizado al verlos actuar y se pasa al otro. 

porque claro, alguien que grita viva la muerte o muera la inteligencia, tiene que ser un necio y probablemente malo.
aunque hay que recordar que todos los grandes militares, y religiosos, por cierto, de todos los tiempos han hecho lo mismo, glorificar la muerte y despreciar al que piensa.

en fin, en mi opinión, alejandro amenábar se ha colado de medio a medio, ha perdido una bonita oportunidad de aportar luz a las tinieblas, y yo saco la conclusión de que estas lecciones históricas no sirven a nadie.

con la falta que nos hace entender algo.







jueves, 19 de septiembre de 2019

las mujeres queremos amor y los hombres sexo

voy a empezar diciendo lo que quiero decir sin circunloquios, y luego explicaré por qué lo de los circunloquios.



las mujeres tenemos una sexualidad muy diferente de la de los hombres, en todo, en fondo y forma. quizá hasta sean opuestas.



la sexualidad masculina, en lo que yo sé por experiencias y observación, es finalista, es decir, se limita a meter y, una vez dentro, a moverse lo necesario para desprenderse de unos cuantos miles de espermatozoides. y de forma más o menos educada, salir corriendo para buscar el siguiente objetivo.


por otro lado, nosotras necesitamos ser seducidas antes de entregarnos porque lo que las mujeres nos hemos jugado en cada coito a lo largo de la historia era frecuentemente la vida. así pues, no sólo no queremos salir corriendo una vez ha terminado el encuentro sexual, aunque ellos, sí, sino que nos sentimos muy dolidas, y casi engañadas, cuando lo hace el tío.
la peor pesadilla se objetiva en ese supuesto abandono porque, y ahí va el lema de esta entrada, 

las mujeres damos sexo porque queremos amor
y los hombres dan amor porque quieren sexo.

bueno, de esta forma ninguno de los dos sexos queda totalmente satisfecho ni tampoco totalmente desairado, como debe ser.

como debe ser y como es.
la existencia de nuestra especie depende de contratos como éste.
y son contratos que no se deben romper, y si hay que modificarlos, tendrá que ser al ritmo que tolere nuestra condición.

no se pueden tomar atajos ni se pueden suprimir etapas en los cambios de las personas. los cambios culturales ocurren a mucha velocidad, basta una revolución para imponer otra cultura, la que sea, pero los cambios biológicos ocurren muy despacio.
nuestra biología no se la juega, un paso en falso en la especie, un cuello de botella catastrófico, y desaparecemos como cualquiera de las miles de especies animales que han desparecido desde el inicio de la aventura.

por lo tanto, la disparidad o falta de armonía entre nuestra biología, nuestros imperativos biológicos, y las modas culturales, nos llevan al conflicto. 
el conflicto nos lleva al estrés y éste al fracaso, sea cual sea el resultado.

en la actualidad más actual, o sea, en la experiencia de nuestros púberes o adolescentes, o en la actualidad normalita, la de las mayores, la actividad sexual ha tomado tal relevancia que sólo imagino que estaría justificada si la humanidad se enfrentara a su desaparición. 
pero no, nada más lejos de eso. somos 7000 millones y subiendo.

muchas crías de 11 años hacen, más o menos voluntariamente, felaciones a sus compañeros por 1 euro.
noticia de ayer en varios colegios de francia.

como no puedo imaginar que a una niña de 11 años le apetezca realmente, o sea, tenga la pulsión sexual de chuparle la polla a nadie, tengo que suponer que hay algún otro tipo de mandato que las lleva a ello.
¿por qué creo que no le puede apetecer? porque las mujeres necesitamos un ratito de seducción, el que evolutivamente nos convenía para constatar que el macho en cuestión era de fiar.
¿por qué creo que hay algún otro tipo de pulsión? pues porque lo hacen.

uno de esos mandatos es sin duda la imposición cultural dogmática de que las mujeres tenemos la misma sexualidad que los tíos. en aras de una supuesta igualdad, también nosotras tenemos que desear permanentemente el sexo. y de ahí no sacas a muchas compañeras feministas.

y cuando queda claro que la niña no se ha empoderado en absoluto con esa actividad, la explicación nunca es que nosotras no deseamos así el sexo porque biológicamente para nosotras es disfuncional. el mandato actual considera que eso sería un retroceso, de forma que no, la explicación debe ser que aún no estamos suficientemente liberadas.

y ahí nos tienen los tíos, donde nos querían. siempre disponibles, siempre ansiosas, dipuestas a prescindir de los afectos de nuestros compañeros de cama.

por supuesto, esto es una barbaridad que ni funciona para nosotras ni funciona para ellos.
el componente de predación, de conquista, que todo macho desea, pierde mucho interés si es ella la que lo aborda.
y para nosotras no es mejor. algo que durante toda la evolución se consideró una conducta de riesgo, razón por la que las hembras hemos solido ser selectivas, se convierte en una trivialidad que se concede a cualquiera.
con la consecuente frustración en ambos sexos.

lo que me preocupa de toda esta situación no es la parte moral sino la parte en que la naturaleza femenina se pierde**, se diluye en un montón de prácticas masculinizantes, se difumina como esencia humana.
para acabar poéticamente:
nuestra naturaleza se perderá como lágrimas en la lluvia*.

*esto es de blade runner, y viene realmente al pelo.
la fotografía es Sakuntala, el abandono, de la escultora camille claudel
**bien pensado, las dos cosas son lo mismo

domingo, 9 de junio de 2019

¿Pero qué coño pasa con las tías?


La inferioridad esencial de las mujeres frente a los varones, mantenida durante los tres o cuatro últimos milenios, nunca ha terminado de convencernos a nosotras.

Tiene lógica. Todas recordamos con disgusto el momento en que en casa se nos ha pospuesto frente a nuestros hermanos varones, el momento en que se nos ha negado el aprendizaje, la aventura y la ocasión. Cuanto más inteligente la joven, más frustrada quedaba.

Todas aprendíamos en las escuelas y en las iglesias, es decir, en los lugares donde reside la autoridad, que el dolor en el mundo, la necesidad de trabajar y la ineludible muerte eran culpa nuestra. Sí, nuestra, descendientes y herederas todas de esa atrevida, curiosa y lenguaraz Eva. Esa mujer.

Todo castigo que se nos impusiera, toda precaución contra nosotras era escasa porque nuestro delito era enorme y nuestra condición contumaz.

Pero el tiempo pasa, y lentamente, pacientemente a veces, dolorosamente a menudo, las mujeres hemos ido conquistando algunos derechos civiles que nos permitían, por ejemplo, aprender. Sin desatender nuestras obligadas, caprichosas con frecuencia y a menudo absurdas, obligaciones, por supuesto, pero, tímidamente, aprendíamos.

Más adelante, digamos durante los últimos 200 años, osamos reclamar los mismos derechos que tenían los varones. En un mundo masculinizado hasta la parodia, conformado a la imagen de los más agresivos y polarizados de los hombres, que incluso exigía el sacrificio de aquellos menos dotados para la violencia y la insensibilidad, nosotras reclamamos nuestro derecho a intentarlo.

Handicapadas, despreciadas, ninguneadas, ocultadas, desmemoriadas pero lo queríamos intentar. Y resultó que resultó.

Aún en las condiciones menos apropiadas para nosotras, conseguimos incorporarnos a los espacios públicos, igualar los méritos de los hombres y con frecuencia superarlos manifiestamente.

En este momento, nadie que se respete a sí mismo discutiría el derecho de las mujeres a incorporarse a cualquier actividad a la que estén incorporados los hombres. Por eso, sabemos que ha llegado el momento de que nosotras inventemos otra vez el mundo. Y nunca ha sido más necesario que esto se produzca que ahora que las jerarquías masculinas han llevado al planeta a la destrucción total.

Las mujeres no podemos aceptar la mitad de un mundo masculinizado abocado al colapso. Nosotras tenemos la capacidad de rescatar a la especie del dominio del poder destructivo. La inmoral desigualdad de clase en que vive nuestra especie es la consecuencia final de la desigualdad a que aquellos hombres sometieron al sexo femenino. 
Conseguida la más inimaginable agresión, la de los hijos hacia sus madres (todos son nuestros hijos), todas las demás crueldades quedaban permitidas.

Hacer esto posible fue también terrible e incapacitante para los propios varones. Fue necesaria la amputación del niño del ámbito femenino y su inclusión prematura y forzada en el ambiente masculino, para conseguir de él la insensibilidad precisa. Se arrancó al joven del ámbito del amor y de la amabilidad y se lo zambulló en un mundo de luchas, de brutalidad y de supuesta camaradería entre machos, sólo para que los poderosos manejaran terroríficamente el mundo.

Al chico se le arrebata el cariño de su madre pero se le ofrece como lenitivo a su sacrificio el botín de las mujeres.

Toma a la que quieras, destrúyela si te place, oféndela, humíllala, dispón de ella.

Al joven no se le permite el amor a las mujeres, sólo su dominio y la desconfianza hacia lo que ella supone, pero tampoco lo ha olvidado todo.

El joven recuerda a su madre, sigue conservando en su interior el hábitat acogedor y seguro de su primera infancia, y ese sentimiento lo persigue siempre, volviendo conflictual toda relación amorosa en la que quiere querer y no querer, ordenar y dejarse llevar, cuidar y ser cuidado, admirar y ser  temido.

De ahí esos varones que incluso habiéndose encanallado hasta lo inconcebible, llaman a sus madres en sus momentos de falta de control o de desesperación, se tatúan letreros de “amor de madre”, o consideran basura a todas las mujeres excepto a su progenitora.

Las mujeres actuales queremos recuperar esa alianza con nuestros hijos. El feminismo, que no persigue la imposición de lo femenino sobre lo masculino porque ningún sexo es considerado mejor que el otro, exige que cese la discriminación por antonomasia, que es la de las mujeres, que cese la alienación mutilante de los jóvenes, y la dolorosa y desastrosa soledad del varón adulto.

Lo que nos pasa a las tías es esto.