sábado, 26 de diciembre de 2015

guerreras

amanecían en la tierra herida los cantos fúnebres de los pájaros, las nubes oscuras en el cielo y las lágrimas en todos los ojos porque la batalla se había perdido y la justicia había escapado, inútil, para esconder su vergüenza.



pentesilea, hipólita... desde las más ancianas hasta las niñas, todas las amazonas decidieron presentar batalla al orden nuevo en el que las mujeres, portadoras de la vida, habían sido destinadas a la esclavitud.
lloraban y gemían por el mundo y por ellas. 
ellas, las que fueran artífices del progreso de la sociedad. 
ellas, prolongación de la tierra amorosa que a todos acoge y de la que provenimos todos, afilaron sus armas inusuales regadas por el llanto.
las amazonas, siempre incomprendidas, siempre malinterpretadas por el nuevo orden que llegó del norte y del este y que pronto demostró su poder al no encontrar inconveniente alguno en arrebatar vidas.
ellas, sólo enseñadas a darla y no a cercenarla, aprendieron pronto a perderla para mostrar al mundo qué fuerza era más poderosa.
el orden nuevo que llegó de manos de guerreros que empuñaban la espada con soltura, las combatió junto al resto de hombres que no se sumaban a semejante esfuerzo de destrucción contra natura.
las amazonas dieron la última batalla que defendía el orden antiguo, el orden de las mujeres, la libertad, la igualdad y la cultura. 
con la desaparición de estos valores llegó el infortunio, la desigualdad y el miedo. 
gloria a ellas.