lunes, 7 de noviembre de 2011

ni indignaos ni comprometeos, acordaos.

para conocernos a nosotros mismos hacen falta décadas de autoanálisis y reflexión. para conocer a la humanidad no basta la historia entera, aun suponiendo que no hubiera sido escrita por mentirosos.

la prehistoria, como sólo habla por boca de testigos fósiles, miente menos. ya he hablado en otras ocasiones del poder de la palabra, tan poderosa es que creo que la debieron de inventar algunos sujetos del tipo homo spabilatus, pero desde luego ahora está fuera de lugar plantearse esto, lo reconozco. lo único que pretendo es entender algo y como me pasa como a la cabra y al maquis, que siempre tiran al monte, pues yo tiro a la prehistoria. 

¿y por qué? porque me interesa sobre todo el origen, la causa. el origen de cualquier cosa, que luego todo se lía y se embrollan las cosas mucho y no hay quién entienda nada.
es importante conocer el origen de los sucesos para entenderlos. la falta de memoria sólo sirve para hacerle el caldo gordo (¡cómo me gustan estas expresiones!) a los espabilados. el que no sabe es como el que no ve y el que no recuerda es como si no hubiera vivido. 

y el que se crea que la derecha quiere el poder para repartir mejor y hacer la sociedad más justa, debe buscarse un terapeuta a la mayor brevedad, porque hay que acordarse de que la derecha de todos los tiempos y de todos los lugares se ha avenido a la fuerza a los conceptos de democracia, de libertad y de justicia. cada uno de estos derechos nos ha costado guerras, así que no les demos el menor crédito, no olvidemos tanto lo que son. 

mañana, el escorpión y la rana.