lunes, 8 de noviembre de 2021

compraventa de bebés

en realidad, los niños nunca han tenido mayor importancia para la sociedad.

tradicionalmente, se los ha alumbrado para que ayudaran a los padres en sus diferentes necesidades, trabajo, ayuda en la vejez etc.

desde la década de 1960 aproximadamente, sin embargo, parecía que todo había cambiado por acción de la píldora anticonceptiva que daba a las mujeres la posibilidad de tenerlos o de evitarlos. entonces, cuando se los tenía constituían un bien precioso al que se dedicaban los mimos y los cuidados.

un niño puede ser un juguete, una promesa, un estorbo, un vehículo de eternidad... puede serlo todo excepto un ser humano con los mismos derechos que los adultos, con la misma capacidad de sufrimiento y de goce y con todo el derecho natural a las leyes que cobijan al resto de la sociedad a la que pertenecen.

tendemos a creer que los sufrimientos de los bebés se pierden en el espacio sin dejar huella, es decir, que la falta de memoria consciente hace de ellos humo inconsistente.

cierto que sigmund freud alumbró ciertas zonas de la personalidad que indicaban, más o menos, que no todo es lo que parece. o lo que interesa. pero eso no repercutió nada en el tratamiento que los niños han seguido mereciendo.

¿por mor de qué circunstancia, podemos pensar seriamente que los bebés deben estar por esencia al servicio de los mayores?

para no decepcionar a los que me conocen apuntaré que el patriarcado no es para nada ajeno a ello.

el pater familias es el propietario de toda la familia, incluídos en ella la esposa, los hijos, las hijas, los fámulos, sirvientas de toda especie, animales y tierras. y los alrededor de 4000 años de patriarcado que según las investigadoras y arqueólogas han conseguido demostrar, llevamos de este régimen, ha servido estupendamente para asentar un régimen familiar que se caracteriza por el valor descendente que tiene cada miembro partiendo del padre y acabando en la más inocente gallina.

la cuestión de la universalidad de esta realidad apoya la naturalidad con que nos hemos tomado la situación. pero aunque nos hayamos habituado a ella no por eso dejamos de estremecernos ante su exposición y su experiencia cotidianas.

la falta de prestigio social de las mujeres bajo el patriarcado provocó hace mucho el escaso valor que las mujeres y los niños, nuestros frutos, tienen para la sociedad. incluso para nosotras mismas no dejaban de ser una carga que nos ataba más y más a una servidumbre insoportable. niñas y niños se nos agolpaban reclamando comida, mientras éramos incapacitadas para tener propiedades o buscar el sustento de manera digna y legal.

bien, la fortuna de los bebés ha arribado a una playa aún desconocida por la sociedad hasta el momento, la práctica de la COMPRAVENTA DE BEBÉS.

no es un cambio cuantitativo en nuestra sociedad, no se trata de la venta de un ser humano, cuestión ya de por sí abyecta, se trata de una práctica comercial que interrumpe violentamente la formación de esos niños y niñas. el cambio que pretenden introducir es cualitativo.

la incompetencia ética de los mercaderes de personas, junto a la irresponsabilidad culpable de los compradores y de las vendedoras, abocan a esta nueva moda a la aparición de criaturas desconocidas e inmaduras que además lo serán siempre.

quizá desconocen que la cría humana nace enormemente inmadura debido a que la bipedestación de las hembras sapiens redujo considerablemente el diámetro del canal del parto, motivo por el que los bebés humanos nacemos prematuramente, a menos de la mitad del tiempo de gestación necesario para nuestra especie para madurar.

los mamíferos, especie a la que pertenecemos, nacen con un cerebro que pesa la mitad justamente de lo que pesará ese mismo cerebro cuando sea adulto. eso ocurre en los niños sapiens cuando el pequeño tiene 21 meses. es decir, la hembra humana debería gestar a su bebé hasta los 21 meses, o sea 12 meses más de lo que lo hacemos.

el tamaño del cerebro tiene su importancia, como todo lo que sucede en la naturaleza porque ha sido ensayado innumerables veces, porque debe organizar las funciones que los organismos ejecutan constantemente.

los doce meses que faltan para la totalidad de la gestación se llama período de gestación extrauterina o exterogestación, y deben transcurrir en contacto contínuo de madre e hijo o hija. con ese contacto se garantiza la formación de un sistema inmunológico competente, del sistema de control emocional, de numerosas conexiones neuronales, de funciones gastrointestinales importantísimas, de un sistema renal competente...

¿y por qué deben realizarse en unión permanente y única del bebé y su madre? ¿por qué no vale cualquiera?

porque el alumbramiento supone un reto muy severo para el niño, y sólo la continuidad de éste con mamá, de quien conoce el olor, el tacto, la voz, la respiración, porque forma parte de ella! garantizará una saludable formación del pequeño, sin estrés adicional que reste energía y recursos a los órganos y funciones que están aún por culminar.

estrés que por fuerza le provoca la separación brusca y definitiva de su madre, el desconsuelo y terror absolutos de ser arrebatado por brazos desconocidos, ajenos, que nada pueden aportarle de lo realmente imprescindible.

que de adultos no podamos recordar los primeros momentos de la vida con el cerebro consciente no significa que no queden impresos en nosotros todas las experiencias de ese período temprano de la infancia. el cuerpo no olvida nada, y los primeros momentos son los más importantes de la vida, de forma que es una irresponsabilidad y una gran necedad afirmar que se puede comprar un bebé y suplantar a su madre, y que no va a pasar nada.

esta infame práctica, que el neoliberalismo, la superficialidad de gran parte de la sociedad, y una izquierda aberrante, quieren implantar en muchos países, cambiará de forma incalculable muchas cosas, si no la evitamos.

las mujeres necesitamos que se reconozca científicamente la realidad de las consecuencias posibles de este asalto a la dignidad de las personas, a nuestra propia naturaleza y a la salvaguarda de nuestros hijos e hijas.

porque son nuestros.

martes, 26 de enero de 2021

película comprometida sobre el tema transgénero


estupenda reflexión sobre el modo social actual de afrontar la disforia de género, o lo que se supone que es eso.

una pareja neoyorkina intenta con sinceridad y sin dramas abordar el problema que se les plantea cuando su niño insiste en vestirse como un personaje femenino y no como el correspondiente masculino.

a los tradicionales y conocidos prejuicios sociales sobre los roles de género que debemos desarrollar los humanos, dependientes de nuestro sexo al nacer, se unen los menos conocidos pero bien presentes prejuicios de última hora sobre la necesidad de concordancia entre el género elegido y el sexo que se supone debe ir indefectiblemente unido a él.

todo se complica cuando desde la escuela se interfiere para que los padres tomen una decisión más o menos radical que la madre, al menos, no está dispuesta a tomar, al creer que la conducta del niño no tiene por qué significar nada más que la evidencia de que prefiere un tutú a otra indumentaria.

el personaje de la directora de la escuela es paradigmático de ciertas actitudes que, desde el posmodernismo, convierten propuestas, más o menos, defendibles, en dogmas cuyo cuestionamiento provoca reacciones extremas. como ocurre cuando la madre del niño menciona que la insistente directora no tiene hijos propios.

anatema y delito de odio actuales, bajo cuyo paraguas, los ofendidos pueden avasallar cualquier razonamiento.

la interpretación de la pareja, 
Claire Daners y Jim Parsons, es magnífica por sobria y eficaz, y el resto de actores, como octavia spencer, están asimismo a un buen nivel.

el director, Silas Howard (this is us), no toma partido, lo cual puede ser un fallo para algunas personas.

no para mí.

lunes, 9 de noviembre de 2020

breve e inequívoco retrato de un cabrón

la última película del estupendo director y guionista cesc gay se titula SENTIMENTAL y es muy divertida e inteligente, pero tiene algo más.

lo noté porque me costaba reírme, y la verdad es que era para soltar carcajadas y yo soy de risa fácil, entonces... ¿qué?

entonces, nada.

pasaba que lo que gay cuenta con mucha gracia es una historia muy jodida.

yo diría que es el retrato perfecto de un hijoputa. No de uno de esos que los ves de lejos, un puro maltratador, un tipejo embrutecido, un baboso.

no, se trata de un profesor de música educado e inteligente, un tipo que vive bien, en un piso confortable, casado, con una mujer elegante y guapa, y con la proyección en la existencia que puede dar un hijo.

la trama de la película es lo de menos porque de lo que se trata es de hacer coincidir a nuestra pareja protagonista con otra pareja, que hablen los cuatro, que muestren sus diferencias, si las hay, y que nos procuren un par de horas entretenidas.

yo no sé si cesc gay se ha dado cuenta, pero le ha salido un ejercicio de desnudo de almas muy interesante y también muy terrible.

el personaje principal, aunque la peli es coral, se llama julio y lo interpreta con absoluto acierto javier cámara, ya dije arriba, el tipo educado y acomodado. Frente a la especie de insensatez de los otros tres, él se mantiene cuerdo, ocurrente, afilado, clarividente...Pero da mucho miedo.

bajo esa apariencia tan civilizada se esconde un perfecto depredador. No sexual, no físico, sino un auténtico depredador de vitalidad. concretamente de la vida de su mujer.

ella, anita, se esfuerza cada momento, cada día, en sacar a flote una relación que se hunde de miseria moral, de sarcasmo, de derrotismo, de cinismo, todo ello disfrazado de sentido común, sensatez y racionalidad.

julio hunde literalmente en el ridículo cualquier intento de ella de poner bondad, encanto o luz en sus vidas.

confiado en la seguridad de su matrimonio, en los muchos años pasados juntos y en la vejez que pronto hará mella en ellos y que hará irreversible su situación, se dedica a extraer de su mujer cada gota de vitalidad que se le pone a tiro, a derribarla.

anita es víctima propiciatoria. y no porque carezca de carácter o de energía. ni de inteligencia o de cultura. De lo que carece anita es de agresividad, y también carece de cobardía. Ella está dispuesta a arriesgarse a cada momento. Julio se muere de miedo sólo de pensar en introducir cualquier cambio en su vida, como se aterraría un taxidermista si encontrara a su ciervo disecado paseando por el parque.

los julios dan miedo. los conozco.

son esos tipos con la mitad de su vida ya coronada, que han visualizado lo que les resta por vivir y se dan cuenta de que su sueño, el que sea que tuvieron, no se ha cumplido. Y si su sueño no se ha cumplido ellos arrasan con toda vida que les queda cerca, y más si quien le queda cerca es una persona que los quiere, su mujer, su hijo...

esos hombres no han conseguido ser de esa élite masculina que ha triunfado, que se ha forrado, que ha cambiado de mujer, que tiene casoplón y cochazo,

no, los julios de la vida simplemente han llevado un mediocre pasar, y eso que al principio se esforzaron. Luego, ni eso. Luego hicieron de su profesión algo rutinario, vulgar, y después de hacerlo se amargaron porque lo era. Así funciona su ética.

con el resto de su vida han hecho lo mismo. Son esos tíos imposibles de complacer. Las vacaciones son una vulgaridad, las personas no les interesan porque no suelen estar a su nivel...

si algo caracteriza a esos tipos es su inconmensurable cobardía. No se enfrentan con su jefe, no atracan un banco, no buscan cambiar nada. Todo su esfuerzo se dedica a desmontar a su pareja, a arruinarle la vida, a intentar dejarla en evidencia.

después de una jornada de esas, los julios se van a la cama pensando que su pareja es despreciable y que por lo tanto NO LOS DEJARÁ NUNCA.

el otro personaje muy interesante es el que interpreta maravillosamente belén cuesta, laura, una especie de colgada simpática, original, boba, que bajo su apariencia vulnerable e inconsistente, muestra poco a poco ser el cerebro de la banda.

bueno, nada de lo que cuento es evidente en la película, pero si sales del cine con una amiga y empiezas a comentarla y a tomar vinos, termina por pasar esto.

yo la recomiendo mucho.

viernes, 11 de septiembre de 2020

retrato de papá, con mamá al fondo

 soy buena en eso.

como un rayo, me percato de cuándo me quieren quitar algo que me pertenece, es un instinto.

y reconozco que también es molesto, para mí y para los otros, porque lo que a veces me quieren quitar no tiene la menor importancia pero a mí se me agita la amígdala y me revuelvo toda.

y ahora me he dado cuenta de que me quieren quitar la maternidad, a mí y a todas las mujeres del mundo.

empecé a darme cuenta hace años pero lo comenté con un par de personas y cuál no sería su reacción que lo dejé pasar. estoy harta de que me miren raro.

en fin, lo intento explicar.

el mundo es patriarcal desde hace unos miles de años, lo que es tanto como decir que casi todo lo que pensamos pasa por el filtro de lo patriarcal.

y lo patriarcal se define por valorar lo masculino y despreciar lo femenino, y esto vale para todo el mundo, es decir, para hombres y para mujeres.

en esto consiste lo patriarcal.

las cualidades y características que han pertenecido de forma natural a las mujeres han ido siendo tan minusvaloradas, ridiculizadas, mal pagadas, y las pertenecientes a los hombres tan imitadas, tan reforzadas y tan premiadas que todo el mundo ha terminado por pensar de esa manera.

sin embargo,

el reino del varón se le ha hecho pequeño al varón, y ahora quiere el de las mujeres.

¿cómo puede ser que los varones quieran los mezquinos espacios a que se nos ha relegado a las mujeres?

en primer lugar, yo diría que, como vegetamos en el estúpido mundo que los varones han fabricado, lo cual, teniendo en cuenta la limitación de sus posibilidades, era esperable, 

en este estúpido mundo en que, como digo, vegetamos, y siendo ya 9000 millones y subiendo, hay tíos para todo.

y cada vez que los varones entran en una de las escasas parcelas que las mujeres teníamos en exclusiva, casi siempre debido a lo penoso de la actividad, se obra el milagro.

la actividad en cuestión deja de ser una tarea inferior y se convierte, y en primerísimo lugar, en algo muy pagado.

de hecho, muy bien pagado.

ha ocurrido con la peluquería, con la cocina, con la costura...

y va a ocurrir con los niños.

y ahora me pongo muy seria.

no sé si alguien más que yo se habrá dado cuenta pero los tíos van a por los niños, a por la maternidad.

la publicidad, que es la más inicua de todas las disciplinas imbéciles, lo muestra a la perfección.

los publicistas son gente lista, amoral y práctica. y les gusta mucho la pasta, bueno, esto debe de ser más generalizado de lo que yo creo.

y los publicistas se han dado cuenta de que un tío sosteniendo en brazos a un bebé, empujando un carrito, conduciéndolo de la mano al cole, vende una barbaridad.

la publicidad se resbala pocas veces, suele acertar, es buena leyendo las motivaciones humanas, el flujo de las emociones de las personas, los impulsos que llegan, como mucho, al cerebro mamífero, al cerebro humano ni se acercan, pero ni falta que les hace porque resulta que los humanos somos animales sin razón en un 95% de nuestra persona.

la razón nos suele servir para entrar en contradicción con nosotros mismos, y un poco para hacer avanzar la sociedad, sólo esos días en que estamos sembrados, pero bueno, algo va siendo.

las mujeres, a nuestra vez, parece ser que no nos estamos dando ni cuenta.

la posición de las mujeres suele oscilan entre opinar que las tareas de las mujeres, todas las tareas, deben ser compartidas (ellas dirían que sufridas) por los varones, por lo que se sienten bien concediéndoles unas cuantas semanas de permiso a ELLOS, después de que ELLAS han parido. 

naturalmente, estas mujeres que se consideran feministas de la igualdad, no suelen creer en la biología, así, como la que no cree en el horóscopo, o como aquellos antiguos que no creían en la redondez de la tierra.

ellas sólo creen en que las mujeres parimos, y hacemos un montón de cosas más sólo por deseo expreso de los varones.

para ellas no significa nada la ciencia que nos ha enseñado que la función y el órgano se retroalimentan, que una crea al otro y que éste optimiza la función, en un baile inacabable de adaptabilidad.

así es que, felices de estarse librando del odioso mandato cultural de la maternidad, obedecen el mandato de la modernidad que les prohibe sentir como mujeres, pensar como mujeres, o amar como mujeres. aunque, paradójicamente y de manera pasmosa, no les impide tener la regla. oh!

pues esas mujeres están de enhorabuena, porque están perdiendo a marchas forzadas la capacidad de ser madres.

jubilosas, aplauden las películas que muestran la maternidad y sus aledaños como una tortura, como una insoportable malformación física, y como una esclavitud hormonal, sin percatarse de la manipulación de que están siendo objeto.

ellas están de enhorabuena pero las demás, no.

las demás no pensamos que ser mujer sea igual que ser hombre.

la naturaleza no juega a los dados, y no queremos que cuiden a nuestros bebés otras madres que nosotras, sus madres.

y queremos que esta actividad que es la más importante del mundo esté reconocida, pagada, privilegiada y respetada.

eso pensamos las otras.

con el patriarcado no se juega, y si dejas vacío un espacio, un espacio que las mujeres hemos llenado de forma natural desde el principio de la especie, y que no tenemos por qué soportar que sea cruel o doloroso, porque precisamente ahora no tiene por qué serlo, si lo dejamos vacante en un momento en que hay herramientas para que sea agradable, remunerado, considerado, lo ocuparán los hombres.

y no podremos pararlo.

ya está pasando.

El papá que cuida al bebé no "ayuda", ejerce la paternidad

lunes, 30 de marzo de 2020

El dominio de los hombres
Es de siempre sabido que las religiones han tenido como máxima vocación pertenecer al bando de los poderosos.
Su estrategia fue audaz pero les funcionó, prometían la vida eterna y a pesar de que lo único que quedaba demostrada era la muerte eterna, les funcionó. Su dominio de los hombres se hizo realidad.
Quedan entendidas las religiones como una manera más de ganarse la vida, y a causa de su éxito, de hecho, una muy buena y lucrativa manera de ganársela.
Lo que para mí no queda explicado es por qué esas religiones/empresas escogieron como enemigas a abatir a las mujeres.
Lo hicieron, y de modo tan encarnizado, que sólo se explica por la inconmensurable peligrosidad que nos atribuían.
Pensando en lo que ofrecen las religiones empecé a darme cuenta de que las mujeres éramos, simplemente, sus rivales.
O, para decirlo con más propiedad, las religiones, o para decirlo también con más propiedad, unos hombres que se autodenominaron ministros de esas religiones, decidieron que las cualidades, atributos o características, propias y adquiridas de que hacemos gala las mujeres, y que todas nosotras poseemos, no eran  patrimonio de ellas sino de ellos.
Que las titulares del
-amor maternal
-consuelo
-compasión
-perdón
-cariño
-seguridad
-generosidad
no éramos las mujeres sino los curas, se llamasen como se llamasen en cada modalidad, en cada franquicia de esa impostura llamada religión.
Esas religiones que proclaman que las mujeres somos malignas por esencia, que arrastramos a los hombres al pecado y a la perdición.
Sobre todo, nuestra malignidad se materializaba en el sexo. Según ellos, a través de la sexualidad las mujeres nos apoderábamos del espíritu de los varones.
Los hombres religiosos subvirtieron la realidad desacreditando y descalificando a las mujeres.
Provocaron que los hijos odiasen a sus madres, se alejasen de sus hermanas y amigas, recelasen de sus hijas y despreciasen a todas aquellas con las que mantenían relaciones sexuales.
Esos hombres religiosos querían suplantar a las mujeres. Por eso su afirmación de que:
-la iglesia es la madre de los hombres, nuestra MADRE iglesia
-la iglesia te concede el perdón
-los curas se compadecen de ti
-la iglesia te ordena generosidad
-te ofrece seguridad
Todo ello bastante alejado de la naturaleza masculina. Y todo ello en nombre de un dios.
No eran necesarios los dioses que ofreciesen lo que ya las mujeres dábamos por naturaleza., de ahí su odio por nuestro sexo. Su envidia.
Y finalmente, lo único que los hombres religiosos no podían materializar pero sí las mujeres, el sexo, lo hicieron odioso, lo convirtieron en una culpa permanente, en materia con la que castigar a las mujeres todos los días de su vida.
Así, pues, las iglesias saben muy bien qué y quiénes somos las mujeres, imitan como doctrina aquello que nosotras tenemos de manera natural.
Nos odian porque nosotras poseemos a los hombres, porque por esencia de nuestra biología son nuestros hijos, nuestros esposos, nuestros aliados y nuestros amigos.
La religión cristiana no es inédita en esto. A lo largo de la historia antigua en todas las civilizaciones ocurrieron episodios de enfrentamientos entre los religiosos y las mujeres.
En Egipto, Mesopotamia… el intento del dominio de los varones por parte de una élite de hombres ambiciosos, instigados o directamente comandados por sacerdotes, dieron lugar a terribles enfrentamientos. Había que separar a los hombres de la influencia benéfica de las mujeres para llegar a dominarlos ideológicamente, convertirlos en seres desconfiados, en insensibles al dolor de los 

demás.

En todas las sociedades de la edad antigua, la guerra contra las mujeres se convirtió en el paso imprescindible para la incorporación de las jerarquías, de las desigualdades y de la crueldad en las relaciones entre los seres humanos.
Una guerra contra las mujeres que nunca ha terminado, y que si un día llega a acabar con la derrota definitiva del sexo femenino significará la derrota y el fin de la especie.

viernes, 20 de marzo de 2020

¿qué habían hecho las mujeres?

me recuerdo de pequeña intentando explicarme por qué no habían existido las mujeres pintoras, presidentas de los países, músicas, escaladoras, científicas, apenas las escritoras...

ya me daba cuenta de que ser mujer significaba sobre todo una terrible y malísima suerte, así es que me podía imaginar que todas mis predecesoras habían estado tan limitadas como lo  estaba yo.

de nuestras capacidades jamás dudé.

había intentado aprender a tocar la guitarra, a montar a caballo, a nadar, a conducir, a jugar al tenis... todo ello me había supuesto broncas tremendas y contundentes bofetadas, porque la negativa de mis padres a permitírmelo no me había desanimado de hacerlo. 

pero, sin duda, me constaba lo difícil que era para las chicas aprender cosas que no fueran, como en mi caso, coser, limpiar, ir al cole, cuidar de mis hermanitas y obedecer sin chistar.

sin embargo, cuando me fui haciendo grande sentía tanto mi fuerza y mi energía, tantas eran mis ganas y mis aptitudes, tan enorme era el mundo y tan pequeño mi miedo, que ya no pude aceptar más que, si las mujeres que me habían precedido en la historia habían sentido como yo sentía, hubiesen sido reprimidas al punto de que no quedara de ellas rastro alguno.

"ellas" habían existido, habían habitado el mundo y habían dejado sus obras en él con sencillez, por el sólo gusto de dar desarrollo a su creatividad, de ejercitar sus habilidades o de dar rienda suelta a su humor, a su disgusto o a su melancolía. y recibían con gusto el reconocimiento del grupo.

"ellas" no habían matado por ser reconocidas, pero había quien sí mataba por ello.
los hombres contemporáneos de tales mujeres se ocuparon eficientemente de borrar todo vestigio de su memoria, ejecutaron su damnatio memoriae a fondo, sin fisuras, arrancando de los objetos y de la historia las aportaciones de las mujeres, que eran sus madres, sus hijas, sus amantes.

cuando veo a una mujer, y la más humilde de entre ellas es capaz de lo más grande, de  lo más complejo y lo más creativo que hay en el mundo, que es traer vida humana, cuando la veo, digo, temblorosa ante un reto, acobardada ante un agresor, alienada ante su propia naturaleza, ajena a ella, siento no ser el hada que en el cuento blandía su varita mágica y despertaba al ser magnífico que se ocultaba bajo la piel nauseabunda con que la habían cubierto.

no deberían los hombres portarse de esa manera con nosotras. la rivalidad es entre ellos, nunca con nosotras. somos, en realidad, casi especies distintas, son nuestros hijos todos ellos, y nadie debería pelearse con su origen.

ni tampoco deberían temernos, no somos su amenaza. 

maldita y extraña es la especie en la que los machos asesinan a las hembras.
las mujeres no somos sus rivales porque no ambicionanos la trascendencia, ya que sentimos dentro de nosotras la inmanencia, algo difícil de explicar y hasta de creer, viendo en lo que a menudo nos han convertido.

las mujeres no hemos ambicionado el poder porque el poder verdadero se tiene o no se tiene, pero no se consigue a golpes, y no hay nadie tan poderosa como una mujer con sus dos pies plantados en la tierra, diciendo aquí estoy yo, y despertando amor a su paso.

una mujer que no está cautiva es el ser más generoso que existe.

... y llegaron por fin las arqueólogas, las investigadoras, las antropólogas, y sacaron a la luz toda la obra material de las mujeres. y resultó que en toda época "ellas" habían dejado su huella, y demasiado a menudo, también su martirio, y, sobre todo, habían dejado aquello en lo que nadie nunca repara, todo aquello que no deja rastro material, sus cuidados, sus delicadas canciones, sus amorosos abrazos, sus comidas, sus consuelos,

que es TODA LA RIQUEZA DEL MUNDO

sábado, 8 de febrero de 2020

la mujer, la niña y el elefante

como en la fábula del elefante que podría soltarse del cepo con un ligero tirón, pero no lo hace porque lo encadenaron de cachorro, y aprendió entonces que del cepo no se salía, por lo que dejó de intentarlo, apenas nos damos cuenta de que, ya adultos, un viejo no puede hacernos nada, pero el miedo se adquiere de bebés, y a veces no nos deja nunca.
Padres: ¿Cómo ayudar a que los niños identifiquen si sus ...

anna freud, en su ensayo sobre el yo y los mecanismos de defensa, explica que el amor de la madre es incondicional.
las madres defienden a sus hijos e hijas aunque sean las y los mayores criminales de la historia.
ese sentimiento es real, normal, y desde luego, acertado desde el punto de vista evolutivo.

lo del padre, según anna, es muy diferente, se trata de un amor condicionado. no conoce al bebé, ni el bebé lo conoce a él. llora cuando se le acerca.

desde el punto de vista del padre, el hijo o hija es un mamón que lo aparta de su mujer, que se convierte en la prioridad de su hembra, y que, pronto, lo derribará de su pedestal de líder espalda plateada.



en este envidiable ambiente venimos al mundo y al hogar.




a su vez, el padre se ve obligado a ganarse el afecto y la fidelidad de sus hijos, a pesar de que en un principio no significan nada para él.

lo hace por el enorme apego a su mujer.
más adelante, con la convivencia y el trato, la mayor parte de las veces el cariño sí llega a instalarse en el padre, aunque no siempre.

los bebés, sobre todo los bebés mamíferos, y nosotros lo somos, conocen perfectamente lo conveniente de no cuestionar al macho, de ganarse su simpatía, de no enfadarle al menos.

durante toda nuestra infancia nos esmeramos en no hacer enfadar al formidable ser que vive con nosotros.
es importante tener presente que de niños sentimos peligro cada vez que un ser grande se nos acerca. durante millones de años eso siempre ha significado posibilidad real de muerte, y aún lo llevamos inscrito en nuestros genes.

por lo tanto, el miedo forma parte de nuestro entrenamiento de niños y niñas.
la diferencia entre sexos es que a los pocos años, el padre delega su potestad en su hijo varón, por extensión, todos los chicos heredan el poder social, el poder familiar.
el poder, simplemente.

las chicas, no.

las chicas continuamos en una obediencia temerosa sin solución de continuidad a lo largo de toda nuestra vida.

la figura paterna se convierte en la persona concreta del marido, del jefe, del entrenador... cualquier hombre con poder, me resisto a llamar autoridad a eso que provoca temor, cualquier hombre, digo, se convierte a los ojos de esa mujer en el ser que puede hacerla desaparecer con sólo golpearla.

esa es la razón por la que tantas y tantas mujeres se someten a los varones que las maltratan.
lo aprendieron de pequeñas y no es fácil desprenderse de esos aprendizajes, sobre todo cuando la práctica nos enseña que no se trata de ningún temor exagerado.

por lo tanto,
sí, culpo de la mansedumbre que nos mata a la mujeres, a la mascarada social que nos obliga a convivir con tipos que no se sienten concernidos por ningún contrato, a los que hay que querer por decreto masculino, a pesar de que se nos demuestra diariamente que el sistema que se inventaron sólo se sostiene si las mujeres y los niños se someten al jefe, si renuncian a su propia realización.

si aceptan no enfadar al PADRE.