martes, 14 de mayo de 2013

qué quieren los nacionalistas

dice roberto l. blanco, catedrático de universidad, hablando de españa en la revista claves, que nuestro país es un estado federal de facto, pero que no lo parece porque los nacionalismos periféricos se empeñan en quejarse de todo. es verdad que cuando habla de los estatutos de autonomía, menciona que se hicieron con los mimbres que la transición permitía, pero, qué demonios, que son de lo mejorcito que se firma en estatutos. 

sin embargo, y aunque obvia deliberadamente explicar lo que supuso esa situación especial transicional, afirma que es puro capricho nacionalista. que en todo nacionalista hay emboscado un independentista malo... pero malo. también dice que los del psoe han hecho de tripas corazón para congraciarse con estos y han llegado a la temeridad de hablar de federalismo... 

termina muy melodramáticamente, vale, no es para menos, con unas palabras de ramón y cajal sobre los españoles. al sabio le dolía que fuéramos una raza peleona y desagradecida (sic: somos incoherentes, indisciplinados, localistas, tornadizos e imprevisores), que nunca sabría orientar el futuro de nuestro solar como lo haría un francés, un italiano, un britano o un alemán. al menos, eso cuenta l. blanco.

no sé qué llevaría al premio nobel a expresarse de tal forma. lo que sí sé es que todos los comportamientos tienen su origen y su causa, incluso el malhadado carácter de los españoles. no es que seamos malos por naturaleza, es que nos han hecho malos a tortas. 

cuando los franceses, italianos, britanos o alemanes, muestran amor y sacrificio por su país, habrá que pensar que quizá su país se lo merezca. quizá cuando los franceses etc... renunciaron a sus fueros locales o derechos antiguos, el resultado les salió positivo. o quizá son gilipollas, no lo sé.

esto no ha pasado en españa. aquí el dominio absolutista se limitó a cercenar todos los derechos de los pueblos sin darles nada a cambio, sólo palos. de forma que todo territorio de españa que conserva alguna traza de personalidad propia, quiere separarse. deben de pensar que para aguantar ladrones, les basta con los del terruño, no les hace falta multiplicarlos. y nunca sus ladrones fueron tan abyectos como los nacionales.

¿por qué iban los vascos o catalanes a renunciar a la soberanía sobre sus prósperos países y dársela a unos reyes extranjeros insaciables en sus peticiones? uno sólo cede un derecho cuando se le ofrece a cambio la pertenencia a otro que le asegura prosperidad, justicia, seguridad. vale, renuncio  a ser cabeza de ratón para ser cola de... de... ¿de león? ja, ni de lagartija.

cosa aparte es el caso de castilla. de las dos castillas. bueno, de las tres castillas si contamos madrid, que lo es. aquí sucumbió todo sentimiento rebelde, aplastado por el peso de la corte y de los cortesanos. 

habiendo hecho una revolución dos siglos y medio antes que los franceses, castilla fue inmisericordemente tratada hasta acabar tan rematadamente enajenada que ha dado en representar el triste papel de palafrenero indigno, de rabioso matón harapiento. de tarugo donde se suben los políticos que quieren gobernar el estado. castilla no les importa nada, sólo la necesitan para auparse. si no, fijaos en aznar.

soy castellana, no me gusta lo que digo, pero admiro a aquellos que sí son capaces de defender lo que les queda. y deploro los artículos previsibles de catedráticos previsibles que no comprenden, oh, qué demonios quieren los nacionalistas.

pues que nos les toquen los cojones, coño, qué va a ser.


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